Rony es nuestra mascota. No porque sea mono (que lo es), sino porque todos los coaches y fisios que conocemos han sido él alguna vez.
Años bajo la barra. Un móvil lleno de transformaciones de clientes. Reseñas que harían sentir orgullosa a tu madre. Y aun así, de 30 a 40 horas a la semana en la sala. Cada semana.
Le encantaría vender programas. Quizá grabar un videocurso. Pero es coach, no programador, y cada vídeo de «cómo vender online» lo pierde en el minuto dos.

Hace diez años, nuestro fundador Samuel estaba justo aquí. Su propio coach, Andre, entrena a jugadores de la NHL. ¿Profesionales del hockey? Sin problema. ¿Pagos automáticos? Ni de broma. Cada domingo se le iban una o dos horas organizando sesiones y persiguiendo pagos.
Piénsalo como un plan de entreno para la parte del negocio. El mismo Rony, nueva rutina. Así es su semana ahora.
Sus clientes online siguen entrenando y pagando mientras él está en la playa.
Un programa que creó una vez sigue vendiéndose desde su Instagram.
Clientes híbridos y online = viernes en chándal.
Sesiones uno a uno, un calendario de grupo continuo y planes online, todo en un sitio.
Su grupo presencial paga una suscripción al programa continuo y a la tribu que lo rodea.
Un curso de nutrición se encarga de la charla de proteínas y carbos. Cincuenta veces.
MONS Zone resuelve lo digital. Sin carrera de informática.

Ahora Rony ayuda a otros coaches y fisios a dar el mismo paso. Ayudar a más gente, ganar más, trabajar menos, viajar más. Y devolverle al gimnasio sus tardes.
Samuel probó casi todas. Cada una clavaba algo y fastidiaba otra cosa.